lunes, 2 de enero de 2017

La Navidad estaba en el aire

LA  NAVIDAD  ESTABA  EN  EL  AIRE


“Navidad, Navidad, mañana será Navidad, esta noche es la Noche buena, mañana será la Navidad”.
La cantaba cuando era niño, y ahora la escucho lejana, como si viniese desde mi infancia, pero no, no sé de dónde viene, simplemente me llega, y por suerte puedo oírla.
Tal vez de una radio lejana, o alguien que la entona, vaya uno a saber. ¿Pero qué importancia tiene saberlo?, flota en el aire y llega hasta mis oídos, y eso es lo que importa. ¡Y me trae tantos recuerdos! Recuerdos de mi infancia, de las Navidades de mi infancia. Había coros en la calle que cantaban villancicos, y la Navidad estaba en el aire, y lo envolvía todo. Las reuniones familiares en la casa de mis abuelos maternos, con mis tíos y mis primos. Eran momentos alegres, sin estridencias, serenos, llenos de goce, placenteros, momentos de paz. ¡Y el brindis a las 12!, y los besos y los abrazos y los buenos deseos. Y la sorpresa de los regalos. Cuántas emociones!
“Noche de paz, noche de amor…”. Nací un 26 de diciembre; ¿habré escuchado esa canción por primera vez en el vientre de mi madre?; ¿será por eso que me trae tantos recuerdos y me emociona tanto cada vez que la oigo?
He vivido muchas Navidades ya. La primera Navidad triste, sin mi abuelo. La primera Navidad en la casa de mi novia, escapándonos después de las 12, para celebrar con nuestros amigos. Las Navidades en el exilio, en los años duros. Las Navidades con mis hijos y mis nietos, pero sin Magda.
¿Cuántas más viviré?; ¿o será ésta la última?
¡Feliz Navidad!, dice la enfermera, y apaga la luz del cuarto. Quisiera responderle, pero no puedo, mi situación me impide hacerlo.
Desde mi cama distingo el titilar de las luces del arbolito. Cierro los ojos.
“…esta noche es la Noche buena, mañana será la Navidad”.